En el mundo anualmente desaparecen cerca de 17 millones de hectáreas de bosque tropical como consecuencia de la deforestación, cuatro millones más de zonas cultivables debido al proceso de desertificación, y 30 millones más por urbanización.

También, a medida que las ciudades crecen , el fracaso del mercado urbano de tierras induce a la urbanización inapropiada y ejerce presión sobre los ecosistemas naturales circundantes.
Los impactos pueden incluir la pérdida de tierras húmedas  silvestres con su rica diversidad genética y capacidad para proteger su hidrología, zonas costeras, áreas recreativas y otros recursos.

El desarrollo urbano puede impactar de manera negativa en las cuencas hidráulicas debido a que el proceso de erosión se acelera por la búsqueda de agua potable y la generación de energía hidroeléctrica.