Las encuestas indican que la tarea más difícil para los empleados nuevos, sobre todo para los más jóvenes, es alcanzar el equilibrio entre demostrar seguridad en sí mismos y parecer arrogantes. A menudo la solución más sencilla es usar el sentido común: observa cómo se hacen las cosas en esa oficina, muestra disposición para colaborar y se franco en cuanto a tus conocimientos y habilidades.
  • No tengas miedo de hacer preguntas.
  • Se amable y entusiasta, pero sin exagerar, porque a nadie le gusta tratar con un sabelotodo.
  • No temas hablar de tus aptitudes y experiencia profesional.
  • Cerciórate de entender qué se espera de ti y acepta que te fijen algunos objetivos.
  • Trata a tu jefe como una figura de autoridad, pero evita caer en excesos: recuerda que es fácil notar cuándo se deja de ser solícito para volverse zalamero.
  • Se puntual. Una junta a las 8:30 de la mañana significa presentarse allí diez minutos antes, no cinco minutos después.