Archaeoglobus fulgidus es un microbio que se encuentra en las profundidades marinas, ahí donde los volcanes del fondo de los océanos convierten el agua en vapor al instante. Y en esos sitios tan inhóspitos, A. fulgidus consume no oxígeno (de hecho, es tóxico para él), sino perclorato, un componente del combustible para cohetes.

Un artículo publicado el 5 de abril del 2013 en la revista Science da fe del hallazgo. La importancia de este radica en que la vida en los sitios extremos no sigue los patrones habituales a los que estamos acostumbrados. Un ejemplo del tipo de organismos que podrían hallarse en otros planetas, como Marte.

No es el primer ser vivo hallado que desafía los paradigmas habituales, y esto es bueno, pues hará a los biólogos (y a los exo-biólogos en particular) pensar fuera de los límites de lo conocido cuando decidan si algún ser hallado en otro planeta está vivo o no.