En tiempos donde una "relación a distancia" ya no implica vivir en países distintos, sino en el norte o el sur de la misma ciudad; y cuando coleccionamos "amigos" como si fueran canicas, resulta perfectamente entendible que tengamos relaciones encarnadamente apasionadas con un teclado. El personaje del cartero, ese que se vislumbraba a lo lejos con igual dosis de ilusión que de impaciencia porque en su bandolera traía un sobre con la letra manuscrita del amado, ha sido sustituido por el foquito rojo de la Blackberry. El efecto del You've got mail (cómo olvidar la carita de emoción de Meg Ryan) se ha multiplicado con Facebook, Twitter, Skype y Messenger: la posibilidad de vivir instalada en el romance va contigo a dónde vayas, sin riesgo, in- mediato, liberador y con la fantasía como ingrediente fundamental porque puedes ser la persona que te gustaría ser y "estar" con un príncipe hecho a tu medida. ¿POR QUÉ ESTAS RELACIONES ENGANCHAN TANTO? Plat...