Es un refrán que apareció en nuestro país durante la época virreinal, e implica un profundo dilema teológico que quita el sueño a muchos especialistas en ese terreno: ¿Puede Dios hacer que lo que ya pasó no haya ocurrido jamás? ¿Son reversibles las acciones que se efectuaron en el lejano pasado?
¿A qué se refiere la expresión "palo dado, ni Dios lo quita"?
muy buen sitio
ResponderEliminarSiempre leo lo que me envían... de antemano te agradezco tu comentario. :D