La dictadura de la vacuidad y el código del fin del mundo – 31 de diciembre de 2025
Vivimos en la era de la "escoria" procesada por algoritmos, un vertedero digital donde la originalidad ha sido sustituida por el reciclaje infinito de datos mediocres. Mientras el mundo se desvive por anticipar una cartelera de cine para 2026 que huele a recalentado —con secuelas y precuelas que nadie pidió pero todos consumen—, la realidad física nos arroja cubetazos de agua fría que la inteligencia artificial no puede filtrar. Lo único real que nos queda son los números que no mienten y los códigos que, literalmente, pueden borrar el mapa. Resulta irónico que en el año en que la IA terminó por "slopificar" cada rincón de nuestra existencia, desde el refrigerador hasta el buscador de Google, el Centro Espacial Kennedy de la NASA tenga que admitir que es incapaz de detectar un simple dron comercial. La soberbia tecnológica de una agencia que pretende colonizar Marte se desmorona ante un juguete de mil dólares que vuela sobre sus narices. No es falta de presupuesto...