El bosque de Burkittsville y la estética del miedo analógico
La película que convenció al mundo de que tres jóvenes habían muerto realmente en los bosques de Maryland no tenía efectos especiales; tenía una cámara de video casera y mucha angustia real. En 1999, The Blair Witch Project no llegó a los cines como una ficción, sino como un reporte policial filtrado que olía a tierra mojada y a miedo crudo. Ese experimento de 60 mil dólares terminó recaudando casi 250 millones, una proporción de ganancias que pondría a sudar frío a cualquier banquero de Wall Street. Sin embargo, el éxito masivo fue también su condena. Durante las décadas siguientes, la franquicia fue manoseada por directores que no entendían que el terror no estaba en el diseño del monstruo, sino en no ver absolutamente nada mientras la cámara se movía de forma errática. Ahora, el panorama cambia drásticamente. Lionsgate y Blumhouse han anunciado que la nueva entrega contará con el regreso de los creativos originales de Haxan Films. Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, los arquitecto...