Las personas más influyentes de la historia: el polémico ranking de Michael H. Hart

Las personas más influyentes de la historia según Michael H. Hart

Actualizado: septiembre de 2026.

¿Quién ha ejercido mayor influencia sobre la historia de la humanidad? La pregunta parece imposible de responder sin provocar una discusión. Precisamente por eso sigue llamando la atención The 100: A Ranking of the Most Influential Persons in History, el libro que Michael H. Hart publicó originalmente en 1978 y revisó en 1992.

Hart no pretendía elegir a las personas más admirables, bondadosas, inteligentes o famosas. Su criterio era otro: cuánto cambió una persona el curso posterior de la historia.

Esa diferencia es fundamental. Influencia no significa mérito moral. Una persona puede haber transformado profundamente el mundo para bien, para mal o de ambas maneras.

¿Quién fue Michael H. Hart?

Michael H. Hart fue un autor estadounidense con formación científica que se hizo conocido principalmente por este ranking. Su libro se convirtió en una de las listas históricas de influencia más difundidas y polémicas.

También conviene leerlo con contexto: la selección no representa un consenso de historiadores ni una clasificación científica. Es la interpretación personal de Hart, basada en los criterios que él mismo estableció.

La edición original apareció en 1978 y una segunda edición revisada fue publicada en 1992.

¿Cómo decidió quién era más influyente?

Hart intentó separar dos conceptos que suelen confundirse: grandeza e influencia.

Para él, una persona era especialmente importante si su existencia alteraba de forma notable lo que probablemente habría sucedido sin ella.

Eso explica por qué la lista mezcla figuras religiosas, científicos, gobernantes, inventores, conquistadores, filósofos y líderes políticos.

También explica algunas posiciones aparentemente extrañas. Una persona extraordinariamente famosa puede quedar por debajo de alguien cuyo invento silencioso modificó la vida de miles de millones.

¿Quién ocupa el primer lugar?

Hart colocó a Mahoma en el primer puesto.

Su razonamiento fue que tuvo una influencia excepcional tanto en el ámbito religioso como en el político y social. Según Hart, esa combinación hacía que su influencia personal sobre el desarrollo del islam y sobre la historia posterior fuera especialmente difícil de separar de su propia figura.

La elección generó controversia desde la publicación del libro y sigue siendo uno de los aspectos más comentados de la obra.

Los 10 primeros del ranking de Michael H. Hart

  1. Mahoma
  2. Isaac Newton
  3. Jesús de Nazaret
  4. Siddhartha Gautama, Buda
  5. Confucio
  6. Pablo de Tarso
  7. Cai Lun
  8. Johannes Gutenberg
  9. Cristóbal Colón
  10. Albert Einstein

El orden resulta revelador: seis de los diez primeros están ligados principalmente a religión, filosofía o transmisión de ideas, mientras que los demás transformaron la ciencia, la tecnología o el contacto entre civilizaciones.

¿Por qué Isaac Newton está por encima de Einstein?

Isaac Newton ocupa el segundo puesto y Albert Einstein el décimo.

El criterio de Hart no era determinar quién fue el “mejor científico”. Consideraba especialmente decisivo el impacto acumulado de Newton en matemáticas, mecánica y física, disciplinas sobre las que se construyó buena parte de la ciencia y la ingeniería modernas.

Einstein aparece también dentro de los diez primeros, reconocimiento nada menor considerando que el ranking abarca prácticamente toda la historia humana.

La posición de Jesús y San Pablo

Una de las decisiones más discutidas es colocar a Jesús en el tercer puesto y a Pablo de Tarso en el sexto.

Hart argumentó que la enorme influencia histórica del cristianismo no debía atribuirse únicamente a una sola persona. Consideraba que Pablo desempeñó un papel decisivo en la expansión y configuración del cristianismo primitivo.

Por eso, en su metodología, parte de la influencia histórica que podría atribuirse a Jesús aparece repartida entre ambas figuras.

El sorprendente número 7: Cai Lun

Uno de los nombres menos conocidos para muchos lectores occidentales es Cai Lun, funcionario chino tradicionalmente asociado con el perfeccionamiento y difusión temprana de la fabricación de papel.

Hart lo coloca por encima de Gutenberg, Colón y Einstein.

Su lógica es sencilla: durante siglos, el papel hizo posible almacenar, copiar y distribuir conocimiento de manera mucho más práctica. Su impacto acumulado sobre educación, administración, literatura, ciencia y cultura fue gigantesco.

Gutenberg y la multiplicación del conocimiento

Johannes Gutenberg aparece en el octavo lugar.

La imprenta europea de tipos móviles permitió multiplicar libros y otros documentos a una escala antes imposible. Contribuyó a abaratar la difusión del conocimiento y fue uno de los motores de profundas transformaciones religiosas, científicas, educativas y políticas.

Hart concedía enorme importancia a las tecnologías capaces de cambiar no sólo una época, sino la manera en que las siguientes generaciones transmitían información.

Cristóbal Colón: influencia no significa admiración

La presencia de Cristóbal Colón en el noveno lugar ayuda a comprender mejor el criterio del libro.

Estar arriba en la lista no significa recibir una aprobación moral.

Los viajes de Colón desencadenaron un proceso de contacto permanente entre Europa y América que transformó poblaciones, economías, imperios, cultivos, enfermedades, lenguas y culturas a escala planetaria.

Sus consecuencias incluyeron conquista, explotación, violencia y profundas transformaciones demográficas.

Precisamente por eso su influencia histórica fue enorme, independientemente de cómo se juzgue moralmente su figura.

Los puestos 11 al 20

Después del primer grupo aparecen otras figuras fundamentales de la ciencia, la filosofía, la religión y la política:

  1. Louis Pasteur
  2. Galileo Galilei
  3. Aristóteles
  4. Euclides
  5. Moisés
  6. Charles Darwin
  7. Qin Shi Huang
  8. Augusto César
  9. Nicolás Copérnico
  10. Antoine Lavoisier

Este tramo deja clara otra preferencia de Hart: concede muchísimo peso a quienes cambiaron nuestra comprensión del mundo natural o establecieron estructuras intelectuales que perduraron durante siglos.

La ciencia ocupa una parte enorme de la lista

Entre los nombres destacados también aparecen James Watt, Michael Faraday, James Clerk Maxwell, John Dalton, Thomas Edison, Antonie van Leeuwenhoek, Guglielmo Marconi, Alexander Fleming, Werner Heisenberg, Ernest Rutherford, Gregor Mendel, Max Planck y Johannes Kepler.

El patrón es evidente: Hart consideraba especialmente influyentes los descubrimientos que después podían ser aprovechados por millones de personas y por generaciones enteras de científicos e inventores.

También aparecen conquistadores y gobernantes

La influencia política y militar ocupa otro bloque importante.

Entre las figuras incluidas se encuentran Gengis Kan, Alejandro Magno, Napoleón Bonaparte, George Washington, Constantino el Grande, Mao Zedong, Vladimir Lenin, Julio César y Guillermo el Conquistador.

De nuevo, figurar en la lista no supone que Hart aprobara sus actos. La pregunta era cuánto cambiaron el curso posterior de los acontecimientos.

Una lista que incluye personajes terribles

El ejemplo más evidente es Adolf Hitler, situado dentro del ranking.

Su inclusión demuestra por qué resulta necesario distinguir entre influencia y admiración. La Segunda Guerra Mundial y el Holocausto produjeron consecuencias humanas, políticas, territoriales y geopolíticas que continúan formando parte de la historia contemporánea.

Una lista de influencia histórica que excluyera automáticamente a las figuras moralmente atroces estaría midiendo otra cosa.

¿Qué cambió Hart en 1992?

La segunda edición apareció después de acontecimientos que transformaron la política internacional, especialmente el final de la Guerra Fría.

Hart revisó varias posiciones e introdujo tres personajes en los primeros cien:

  • Mijaíl Gorbachov
  • Ernest Rutherford
  • Henry Ford

Para abrir espacio salieron:

  • Niels Bohr
  • Pablo Picasso
  • Henri Becquerel

También modificó posiciones de figuras vinculadas al comunismo tras los acontecimientos de 1989 y la desaparición de la Unión Soviética.

Una decisión extraña sobre Shakespeare

La edición revisada contiene una elección particularmente polémica.

Hart aceptó la llamada teoría oxfordiana sobre la autoría de las obras de Shakespeare y atribuyó esa influencia a Edward de Vere, XVII conde de Oxford.

La posición mayoritaria entre especialistas sigue atribuyendo las obras a William Shakespeare, por lo que éste es un buen ejemplo de por qué la lista debe entenderse como una obra personal de Hart y no como una autoridad histórica definitiva.

El gran problema: casi no hay mujeres

Otro aspecto que hoy resulta imposible ignorar es la enorme desigualdad de género de la lista.

La selección de Hart contiene únicamente dos mujeres entre las cien primeras.

El propio autor atribuyó esa disparidad a las barreras históricas que durante siglos limitaron las oportunidades de las mujeres para adquirir posiciones desde las cuales ejercer una influencia política, científica o institucional ampliamente documentada.

Pero el desequilibrio también muestra algo importante: cualquier ranking histórico depende de qué entendamos por “influencia”, de qué fuentes sobrevivan y de qué sociedades hayan producido los registros utilizados para medirla.

¿Es realmente posible ordenar a toda la humanidad?

No de una manera objetiva.

Podemos medir publicaciones, territorios conquistados, descubrimientos, número de seguidores, transformaciones económicas o consecuencias políticas. Pero comparar entre sí a Buda, Newton, Gutenberg y Gengis Kan exige decisiones subjetivas.

¿Vale más cambiar una religión que inventar una tecnología? ¿Una idea científica que transforma el futuro pesa más que un imperio que altera inmediatamente la vida de millones?

No existe una unidad universal de “influencia histórica”.

Entonces, ¿por qué sigue siendo interesante la lista?

Porque obliga a formular mejores preguntas.

En lugar de discutir únicamente si alguien merece el puesto 8 o el 28, resulta más interesante preguntarnos qué hace que una persona consiga alterar la trayectoria de sociedades enteras.

También muestra que muchas de las transformaciones más importantes de la historia no provienen necesariamente de reyes o generales.

Una técnica para fabricar papel, una imprenta, una teoría científica o una nueva forma de transmitir ideas puede terminar teniendo consecuencias mayores y más duraderas que una batalla.

¿Cómo sería una lista hecha en 2026?

Aquí es donde el ejercicio se vuelve especialmente interesante.

La segunda edición del libro apareció en 1992. Desde entonces Internet se convirtió en infraestructura mundial, surgieron los teléfonos inteligentes, las redes sociales transformaron la comunicación y la inteligencia artificial comenzó a modificar numerosas actividades humanas.

Algunas figuras de las últimas décadas probablemente entrarían en una lista elaborada hoy, pero es difícil medir su posición mientras todavía estamos viviendo las consecuencias de sus aportaciones.

La influencia histórica necesita tiempo.

Quizá dentro de un siglo resulte evidente quiénes fueron las personas decisivas de nuestra época. Nosotros estamos demasiado cerca para saberlo.

Los diez primeros, de nuevo

  1. Mahoma
  2. Isaac Newton
  3. Jesús de Nazaret
  4. Buda
  5. Confucio
  6. Pablo de Tarso
  7. Cai Lun
  8. Johannes Gutenberg
  9. Cristóbal Colón
  10. Albert Einstein

¿Cambiarías alguno? Probablemente sí. Y ése es precisamente el atractivo de este tipo de listas.

Más que una sentencia definitiva sobre la historia, el ranking de Hart funciona mejor como un gigantesco experimento mental sobre cómo cambia el mundo.

Fuentes y referencias

La clasificación citada corresponde a la edición revisada de 1992 de The 100: A Ranking of the Most Influential Persons in History, de Michael H. Hart.

Para esta actualización también se contrastaron registros bibliográficos de la edición de 1992 y fuentes de referencia sobre los cambios realizados respecto de la edición original.

Entrada publicada originalmente en Pulso Digital en 2007. Revisada y ampliada en septiembre de 2026.

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