Estoy leyendo a Cortázar —a Julio, como si hubiera otro Cortázar a quien leer— y debo decir, con toda franqueza, que no entiendo nada. No entiendo su prosa ni su poesía, si es que realmente son suyas; a veces sospecho que le adjudica la autoría de lo que escribe a personajes que solo existen en sus páginas, seres que no tienen más remedio que ser reales solo porque él los nombra. Lo leo y me pregunto a quién le habla. Hay un gusto extraño en ese intento de sentirse 'ilustrado' al hojearlo, o quizás no sea eso; tal vez uno intenta construirse a sí mismo a través de sus laberintos. Yo, para ser sincero y sin esconderme en la tercera persona —esa muleta de quien quiere parecer intelectual—, lo compré hace años solo para saber de qué hablaba todo el mundo. Quería pertenecer. Pero sigo fuera. No he leído Rayuela. Lo he intentado, de verdad, pero no paso de las primeras páginas. Lo tengo en digital, pero no sé si es Cortázar o la editorial quien impone esas instrucciones ...